Vicente Manzano Palomo nació en Consuegra, en la calle Velázquez, un 17 de noviembre. Desde muy pequeño mostró una especial sensibilidad por el dibujo y la creación artística. Entre sus recuerdos de infancia destacan los juegos junto a su hermana Amparo y aquellas clases de dibujo de los jueves, el día de la semana que más disfrutaba en la escuela.
Su juventud estuvo marcada por el trabajo y el aprendizaje de los oficios tradicionales. Con apenas 15 años comenzó a trabajar de forma estable en la empresa familiar, ayudando a su padre en la vaquería y colaborando también con su tío Paco en el taller de guarnicionería. Aquellos años de esfuerzo, contacto con los materiales y trabajo artesanal acabarían dejando una huella importante en su forma de entender la creación.
A los 27 años se casó con Paula, con quien formó su familia y tuvo a sus dos hijos, Elena y Jaime.
Su verdadera aventura artística comenzó en octubre de 1991, cuando el reconocido pintor Miguel Ángel Moraleda, en colaboración con el Ayuntamiento de Consuegra, puso en marcha la Escuela de Pintura. Vicente acudió desde el primer día a las clases del turno de noche, donde descubrió un espacio en el que aprender, experimentar y disfrutar pintando o, como decía su maestro, «gastando pintura».
Años después continuó su formación junto al artista japonés Kazuya, quien llegó a Consuegra como visitante y terminó haciendo de la localidad su hogar. De él aprendió especialmente el arte del retrato y perfeccionó su técnica pictórica.
Su formación artística se completó con Pablo Costilludo, escultor y autor de diversas obras presentes en las calles y plazas de Consuegra. Bajo su enseñanza descubrió los secretos de la arcilla y comenzó a adentrarse en el mundo de la escultura.
En 2003, reuniendo todo lo aprendido de estos tres maestros y movido por el deseo de mantener viva la memoria de sus antepasados, Vicente comenzó a crear esculturas para decorar la finca familiar. Lo que nació como un proyecto personal fue creciendo poco a poco hasta convertirse en El Pozo los Lagartos.